25 de junio de 2014

TERTULIA FOTOGRÁFICA. CRÓNICA

Reseña de la 5ª Tertulia fotográfica (por Manolo Marzal):
Buenos días, apreciados tertulianos:
 El 25 de junio, la 4ª tertulia fotográfica comenzó y concluyó puntualmente a su hora y con el aforo del salón “a tope”, lo cual nos complace a todos, enhorabuena. La tertulia empezó con la puesta sobre la mesa del tema ya tratado del “instante decisivo”, de la opinión de sus detractores y de la contribución de las redes sociales e internet a la banalización de eses “instante” a modo de “oportunismo temporal”. Concluimos que no hay que devaluar el “momento decisivo” “congelando” el tiempo sino que hay que saber plasmar el “fluir” del tiempo, como la vida misma; lo que nos llevó a reflexionar sobre la narratividad en fotografía y a cómo expresarla “conceptualmente”. Y aquí es dónde Lola Ruiz tomó la palabra y nos adentró en lo que ella denominó “la fotografía de las emociones”:


Marcó el eje de la tertulia definiendo los conceptos de “emoción” y “sentimiento” dejando claro que lo que importaba en esta sesión era que todos nosotros/as pensásemos, en voz alta, sobre el por qué fotografiamos según qué emociones. Es decir…¡qué fotografío cuando me guía una emoción!.
            ¿Soy siempre consciente del “qué quiero hacer”?
            ¿Soy siempre consciente de “qué emoción me guía” consciente o inconscientemente?
Lola nos explicó qué son y cuantas son las “emociones”…y mientras veíamos, en papel o en digital las fotografías que habíamos hecho para esta ocasión y decíamos (interpretábamos) lo que teníamos en las manos, fueron fluyendo  interpretaciónes dispares, contradictorias o semejantes a la de los autores de la fotografías. ¡Una auténtica sesión de grupo a partir de imágenes!. Fue un interesante ejercicio de destape psicológico sobre el miedo, la ansiedad, la huida, el desasosiego, la negación,etc…(¿eran siete las emociones? Como los pecados capitales?...)que siempre están presentes en el acto de fotografiar.
Pero, naturalmente, surgió enseguida la segunda parte ( muy interesada por todos) de la cuestión :…¿y, cómo se hace, cómo se consigue “plasmar” esa emoción que quiero conseguir con mi “disparo”
Lola nos conminó a que “esperemos” a una tercera sesión para que, un poco más informados, podamos respondernos nosotros mismos…
Total, que quedamos que, cuando llegue septiembre, haremos una segunda Tertulia (la 5ª) y que seguiremos con este mismo tema. Sobre todo porque más de la mitad de los presentes, y que presentaron las dos fotografías que se pidió, no pudieron pasarlas por falta de tiempo. Nos costó un mes prepararlas, por la dificultad del tema, y la frustración de no haberlas podido exhibir y escuchar la opinión de los compañeros nos lleva a tener que esperar a la próxima sesión tertuliana.
Mandaré un recordatorio la 1ª semana de septiembre…y recordad a Lola: “haced fotografías de las emociones” este verano!.
Un abrazo, manolo

hay un adjunto de Lola Ruiz que transcribimos completo

¿Por qué sienten las personas?


Los psicólogos sostienen que las emociones son una función de la evolución humana que permite resolver problemas, la protección de sí mismo y de la familia, sobrevivir ante una situación límite y procrear. La respuesta "pelear o huir" es una reacción inmediata ante el peligro y es uno de los muchos ejemplos en que las emociones preparan a las personas y las protegen.  El papel que cumplen las emociones en la vida cotidiana influye en la manera de aprender, establecer las metas personales, comunicarse con los demás, ordenar las prioridades y la percepción propia como individuos.  La intensidad con que se "siente" una emoción lleva además a una experiencia que involucra la mente y el cuerpo. Una persona que se orina cuando debe enfrentar una situación que le produce miedo intenso,  es un ejemplo de la conexión "cuerpo y mente" entre emoción y respuesta psicológica.  Los psicólogos modernos identifican docenas de emociones que experimentan los seres humanos;  sin embargo, destacan siete que se consideran la raíz de las emociones.


 La alegría
La alegría es una emoción mágica y a menudo transformadora. Kevin Ryerson, en su artículo "La alquimia de la alegría", llama a esta emoción "la habilidad de sentir la esencia de tu propia divinidad". Las emociones que se relacionan con la alegría son la felicidad, la euforia, la excitación, el placer y la satisfacción.

 La ira
La ira se puede sentir en muchos niveles, desde la máxima irritabilidad hasta la frustración. Se define como un fuerte sentimiento de rechazo y descontento, que por lo general surge ante una conducta malintencionada real o la percepción de ella. Las emociones relacionadas con la ira son el resentimiento, la exasperación, la cólera y la furia.

La ansiedad
La ansiedad es un sentimiento subjetivo y difícil de describir. Por lo general, involucra sentimientos de nerviosismo y preocupación, aunque en muchos casos no hay una razón específica para sentirse así. El peligro inminente, la proximidad de un examen, hablar en público, una cita a ciegas e incluso el estrés cotidiano pueden generar sentimientos de ansiedad. Las emociones relacionadas con la ansiedad incluyen la angustia y el temor.

 La sorpresa
El sentimiento de sorpresa puede ser placentero o no. Sin embargo, existe una constante que es la aparición repentina. Las emociones que se relacionan con la sorpresa son el asombro, el desconcierto, el asombro y la perplejidad.



La confianza
También llamada fortaleza o seguridad en sí mismo, la confianza permite que los seres humanos se fíen de sus instintos, transmitan seguridad y tengan esperanza. Las emociones que se relacionan con la confianza son la certeza, la fe y el sentimiento de seguridad.

 La pena
El sufrimiento mental ante una gran pérdida o una experiencia dolorosa son los sellos distintivos de esta emoción. Como en la ira, existen una variedad de niveles de pena, que van desde la decepción hasta la desesperación. Las emociones relacionadas son la angustia, la tristeza, la melancolía y la aflicción.

El miedo
El miedo es una emoción relacionada con la adaptación y con frecuencia tiene efectos colaterales. En el caso de los crímenes violentos o las experiencias con riesgo de muerte, las víctimas experimentan un desorden de estrés pos-traumático. El miedo también puede tener un efecto protector. Por ejemplo, piensa en un padre que no puede encontrar a su hijo por un momento en un supermercado muy concurrido; su respuesta inmediata, el miedo, le permite leer rápidamente el panorama que lo rodea, tratar de reconocer la voz de su hijo y localizarlo. Las emociones que se relacionan con el miedo son el temor, el terror, el pánico y el pavor.

Amor
Los sentimientos de apego personal a un niño, al marido, a la esposa, a los padres o los amigos están por lo general relacionados con el amor. El amor es un sentimiento que cubre un amplio espectro de sensaciones que van desde el afecto apasionado hasta el mero entusiasmo. Los sentimientos amorosos pueden ser románticos o pueden significar tener mucha estima por un amigo, una iglesia o una causa. Las emociones relacionadas con el amor incluyen cariño, adoración y pasión.

  
MI RETO
 Lo reparador  de la fotografía.  La fotografía como método de introspección.
 En la Psicología Clínica, para  empezar a poner en orden  nuestras emociones, o en nuestra vida, primero debemos aprender a contárnosla bien.   Localizar esos momentos de la vida que  NO suelo contarme bien.
Los grandes logros más o menos todos nosotros  nos los contamos bien, nos edifican, y no parecen ser dañinos o requerir reparación. No suelen ser patológicos.
Sin embargo  aquellos eventos, situaciones y actuaciones de los que no nos sentimos especialmente orgullosos, esos temas pendientes que todos tenemos, no acostumbramos a contárnoslos bien.  Omitimos detalles, no vemos cual era nuestra posición, nuestra responsabilidad, cómo empezó verdaderamente el tema, etc…
Así que mi reto parte de una pequeña reflexión, a modo de guía:
Cómo podemos empezar a reconocer nuestras emociones para ponerlas en orden.  Por dónde empezar:  tu narrativa personal.
  La narrativa personal a través de la fotografía.
 Consiste en  contarte tu propia historia.  A través de tus fotografías.  No de las fotos del pasado. No de las fotos en las que has sido parte o protagonista.  Sino de las actuales y de las futuras.  De las que haces y harás como fotógrafa/o. Aquellas en las que ahora nos proyectamos.
En las fotografías que buscamos o que nos buscan a nosotros, están reflejadas aquellas situaciones de la vida en las que te hubiese gustado actuar de una manera completamente distinta.  Esos momentos que al mirarlos con la distancia de los años, te das cuenta de que francamente estuviste muy, pero que muy… (lo que sea).
O simplemente aquellos acontecimientos que han quedado dentro de ti con una etiqueta al estilo de: “algo pendiente”, “algo por resolver”, “no me quedó buen sabor de boca” y similares. Supongo que buscamos en cada foto, de forma recurrente,  concluir alguno de nuestros asuntos pendientes.
 Propongo utilizar nuestras fotografías como método de autoconocimiento, de introspección, y de reflexión.  Identificando en primer lugar las emociones que nos generan, o que buscamos perpetuar, o provocar en los demás.
 Y a partir de ese ejercicio de iniciación al conocimiento de sí mismo a través de las fotografías que hacemos, tratar de usarlas como terapia.

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