Reseña
de la 5ª Tertulia fotográfica (por Manolo Marzal):
Buenos
días, apreciados tertulianos:
El 25 de junio, la 4ª tertulia fotográfica comenzó y
concluyó puntualmente a su hora y con el aforo del salón “a tope”, lo cual nos
complace a todos, enhorabuena. La tertulia empezó con la puesta sobre la mesa
del tema ya tratado del “instante decisivo”, de la opinión de sus detractores y
de la contribución de las redes sociales e internet a la banalización de eses “instante”
a modo de “oportunismo temporal”. Concluimos que no hay que devaluar el “momento
decisivo” “congelando” el tiempo sino que hay que saber plasmar el “fluir” del
tiempo, como la vida misma; lo que nos llevó a reflexionar sobre la
narratividad en fotografía y a cómo expresarla “conceptualmente”. Y aquí es
dónde Lola Ruiz tomó la palabra y
nos adentró en lo que ella denominó “la fotografía de las emociones”:
Marcó el eje de la tertulia
definiendo los conceptos de “emoción” y “sentimiento” dejando claro que lo que
importaba en esta sesión era que todos nosotros/as pensásemos, en voz alta, sobre
el por qué fotografiamos según qué
emociones. Es decir…¡qué fotografío cuando me guía una emoción!.
¿Soy siempre consciente del “qué
quiero hacer”?
¿Soy siempre consciente de “qué
emoción me guía” consciente o inconscientemente?
Lola
nos explicó qué son y cuantas son las “emociones”…y mientras veíamos, en papel
o en digital las fotografías que habíamos hecho para esta ocasión y decíamos (interpretábamos)
lo que teníamos en las manos, fueron fluyendo interpretaciónes dispares, contradictorias o
semejantes a la de los autores de la fotografías. ¡Una auténtica sesión de
grupo a partir de imágenes!. Fue un interesante ejercicio de destape psicológico
sobre el miedo, la ansiedad, la huida, el desasosiego, la negación,etc…(¿eran
siete las emociones? Como los pecados capitales?...)que siempre están presentes
en el acto de fotografiar.
Pero,
naturalmente, surgió enseguida la segunda parte ( muy interesada por todos) de
la cuestión :…¿y, cómo se hace, cómo se consigue “plasmar” esa emoción que
quiero conseguir con mi “disparo”
Lola
nos conminó a que “esperemos” a una tercera sesión para que, un poco más
informados, podamos respondernos nosotros mismos…
Total,
que quedamos que, cuando llegue septiembre, haremos una segunda Tertulia (la
5ª) y que seguiremos con este mismo tema. Sobre todo porque más de la mitad de
los presentes, y que presentaron las dos fotografías que se pidió, no pudieron
pasarlas por falta de tiempo. Nos costó un mes prepararlas, por la dificultad
del tema, y la frustración de no haberlas podido exhibir y escuchar la opinión
de los compañeros nos lleva a tener que esperar a la próxima sesión tertuliana.
Mandaré
un recordatorio la 1ª semana de septiembre…y recordad a Lola: “haced
fotografías de las emociones” este verano!.
Un
abrazo, manolo
hay un adjunto de Lola Ruiz que transcribimos completo
¿Por qué sienten las personas?
Los psicólogos sostienen que las emociones
son una función de la evolución humana que permite resolver problemas, la
protección de sí mismo y de la familia, sobrevivir ante una situación límite y
procrear. La respuesta "pelear o huir" es una reacción inmediata ante
el peligro y es uno de los muchos ejemplos en que las emociones preparan a las
personas y las protegen. El papel que
cumplen las emociones en la vida cotidiana influye en la manera de aprender,
establecer las metas personales, comunicarse con los demás, ordenar las
prioridades y la percepción propia como individuos. La intensidad con que se "siente"
una emoción lleva además a una experiencia que involucra la mente y el cuerpo.
Una persona que se orina cuando debe enfrentar una situación que le produce
miedo intenso, es un ejemplo de la
conexión "cuerpo y mente" entre emoción y respuesta psicológica. Los psicólogos modernos identifican docenas de
emociones que experimentan los seres humanos; sin embargo, destacan siete que se consideran
la raíz de las emociones.
La alegría
La alegría es una emoción mágica y a menudo
transformadora. Kevin Ryerson, en su artículo "La alquimia de la
alegría", llama a esta emoción "la habilidad de sentir la esencia de
tu propia divinidad". Las emociones que se relacionan con la alegría son
la felicidad, la euforia, la excitación, el placer y la satisfacción.
La ira
La ira se puede sentir en muchos niveles,
desde la máxima irritabilidad hasta la frustración. Se define como un fuerte
sentimiento de rechazo y descontento, que por lo general surge ante una
conducta malintencionada real o la percepción de ella. Las emociones
relacionadas con la ira son el resentimiento, la exasperación, la cólera y la
furia.
La
ansiedad
La ansiedad es un sentimiento subjetivo y difícil
de describir. Por lo general, involucra sentimientos de nerviosismo y
preocupación, aunque en muchos casos no hay una razón específica para sentirse
así. El peligro inminente, la proximidad de un examen, hablar en público, una
cita a ciegas e incluso el estrés cotidiano pueden generar sentimientos de
ansiedad. Las emociones relacionadas con la ansiedad incluyen la angustia y el
temor.
La sorpresa
El sentimiento de sorpresa puede ser
placentero o no. Sin embargo, existe una constante que es la aparición
repentina. Las emociones que se relacionan con la sorpresa son el asombro, el
desconcierto, el asombro y la perplejidad.
La
confianza
También llamada fortaleza o seguridad en sí
mismo, la confianza permite que los seres humanos se fíen de sus instintos,
transmitan seguridad y tengan esperanza. Las emociones que se relacionan con la
confianza son la certeza, la fe y el sentimiento de seguridad.
La pena
El sufrimiento mental ante una gran pérdida
o una experiencia dolorosa son los sellos distintivos de esta emoción. Como en
la ira, existen una variedad de niveles de pena, que van desde la decepción
hasta la desesperación. Las emociones relacionadas son la angustia, la
tristeza, la melancolía y la aflicción.
El
miedo
El miedo es una emoción relacionada con la
adaptación y con frecuencia tiene efectos colaterales. En el caso de los
crímenes violentos o las experiencias con riesgo de muerte, las víctimas
experimentan un desorden de estrés pos-traumático. El miedo también puede tener
un efecto protector. Por ejemplo, piensa en un padre que no puede encontrar a
su hijo por un momento en un supermercado muy concurrido; su respuesta
inmediata, el miedo, le permite leer rápidamente el panorama que lo rodea,
tratar de reconocer la voz de su hijo y localizarlo. Las emociones que se
relacionan con el miedo son el temor, el terror, el pánico y el pavor.
Amor
Los sentimientos de apego personal a un
niño, al marido, a la esposa, a los padres o los amigos están por lo general
relacionados con el amor. El amor es un sentimiento que cubre un amplio
espectro de sensaciones que van desde el afecto apasionado hasta el mero
entusiasmo. Los sentimientos amorosos pueden ser románticos o pueden significar
tener mucha estima por un amigo, una iglesia o una causa. Las emociones
relacionadas con el amor incluyen cariño, adoración y pasión.
MI RETO
Lo reparador de la fotografía. La fotografía como método de introspección.
En la Psicología Clínica, para empezar a poner en orden nuestras emociones, o en nuestra vida,
primero debemos aprender a contárnosla
bien. Localizar esos momentos de la
vida que NO suelo contarme bien.
Los grandes logros más o menos todos
nosotros nos los contamos bien, nos
edifican, y no parecen ser dañinos o requerir reparación. No suelen ser patológicos.
Sin embargo aquellos eventos, situaciones y actuaciones de
los que no nos sentimos especialmente orgullosos, esos temas pendientes que
todos tenemos, no acostumbramos a contárnoslos bien. Omitimos detalles, no vemos cual era nuestra
posición, nuestra responsabilidad, cómo empezó verdaderamente el tema, etc…
Así que mi reto parte de una pequeña
reflexión, a modo de guía:
Cómo podemos empezar a reconocer
nuestras emociones para ponerlas en orden.
Por dónde empezar: tu
narrativa personal.
La narrativa personal a
través de la fotografía.
Consiste
en contarte tu propia historia. A través de tus fotografías. No de las fotos del pasado. No de las fotos
en las que has sido parte o protagonista.
Sino de las actuales y de las futuras.
De las que haces y harás como fotógrafa/o. Aquellas en las que ahora nos
proyectamos.
En las fotografías que buscamos o que
nos buscan a nosotros, están reflejadas aquellas situaciones de la vida en las
que te hubiese gustado actuar de una manera completamente distinta. Esos momentos que al mirarlos con la distancia
de los años, te das cuenta de que francamente estuviste muy, pero que muy… (lo
que sea).
O simplemente aquellos
acontecimientos que han quedado dentro de ti con una etiqueta al estilo de:
“algo pendiente”, “algo por resolver”, “no me quedó buen sabor de boca” y
similares. Supongo que buscamos en cada foto, de forma recurrente, concluir alguno de nuestros asuntos
pendientes.
Propongo utilizar nuestras
fotografías como método de autoconocimiento, de introspección, y de reflexión. Identificando en primer lugar las emociones
que nos generan, o que buscamos perpetuar, o provocar en los demás.
Y a partir de ese ejercicio de
iniciación al conocimiento de sí mismo a través de las fotografías que hacemos,
tratar de usarlas como terapia.
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